lunes, 12 de septiembre de 2011

Mendigo



















Desahuciado de la vida abrió camino
entre los arbustos, con las manos.
Deshilacho sueños de la noche anterior
que tenia dentro del pantalón,
ese que una vez se mojo.
Un camino llano, seco, le toco.
Un alegría no tan triste le salio,
de su boca una sonrisa la brisa le robo
para llevarla hasta su manos
esas que un día, ella, se la creo.
Mendigo de la luna es,
tanto mirarla y reclamar sabor.
A contado las estrellas sin razón,
solamente por pasión.
Callará cuando el tiempo se haga hora
y no haya mas nada que mirar,
Mas que un cuadro de un recuerdo
que pasó.